Murcia, huerta universal
Murcia, huerta universal
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En este vídeo  vemos una muestra del patrimonio huertano como molinos, acequias, casas torre o castillos. Resulta difícil captar un lugar que esté alejado de cochambres, naves industriales y otros atentados ambientales.

Aún así, la huerta sigue siendo un lugar de producción agrícola y conserva rincones llenos de historia y cultura.

La huerta de Murcia, un oasis en mitad del sureste de la península ibérica, es un ejemplo vivo de huerta mediterránea generada por el río Segura. Desde de la ocupación romana de la Región de Murcia hasta nuestros días, ha sido el lugar ideal para el cultivo de alimentos. Debido a su clima y a las infraestructuras de riego como acequias o norias que distribuyen el agua por todo el valle del Segura.

Desde la fundación de Murcia en el 825 por Abderramán II, emir del Califato de Córdoba, se empezó a construir el entramado de acequias como la acequia mayor Aljufía, al norte, o la acequia mayor Alquila, al sur. Estas dos grandes canalizaciones distribuyen el agua del río Segura gracias a una presa o azud, conocida como La Contraparada. Además, las acequias propiciaron la construcción de molinos hidráulicos donde moler la cosecha de las tierras de cultivo o bancales.

El patrimonio asociado a la huerta no sólo está formado por sistemas de riego. Las casas-torre eran las casas de los nobles adinerados que se construían a las afueras de la ciudad, para pasar las vacaciones o vigilar sus cultivos. También servían para colocar en sus habitaciones o salas los gusanos de seda que se alimentaban de las hojas de las moreras. La seda fue una actividad artesanal en un primer momento y más tarde industrial, que dio fama y dinero a Murcia.

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Acción Huertana
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